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Perros callejeros (1976)

Perros callejeros

Crítica de Perros callejeros de Octavio

¿En qué se diferencian la NUEVA LINKARA y El Torete? En que el Torete era un ladrón de coches pero en realidad tenía buen fondo.

Fotografia de Octavio Octavio Rating: 8

11.05.2008Saludos, amigos de la NUEVA LINKARA y supervivientes de la vieja Linkara. Para los más jovencitos del lugar el nombre de El Torete no os sonará de nada, pero para los que nacimos a finales de los 70 y vivimos plenamente la España del Videoclub, El Torete (y no olvidemos al Vaquilla) fueron una especie de anti-héroes populares, unos Robin Hoods a la española. Ambos, Juan José Moreno Cuenca (el Vaquilla) y Ángel Fernández Franco (primero apodado el Trompetilla y después, con el éxito de la peli, El Torete) quemaron su propia vida sin pensar en las consecuencias y fallecieron demasiado pronto. Las condiciones materiales que afectaban sus vidas marcaron sus acciones y finalmente la heroína pudo con ellos. Para algunos eran simplemente unos criminales que tuvieron lo que se merecían (opinión que yo NO comparto en absoluto). Para otros eran los ejemplos claros de las contradicciones e injusticias de un sistema cruel que prefiere castigar y marginar antes que intentar reformar de verdad.

¡Pero oyeeeee! ¡Que esto es la NUEVA LINKARA! ¡Joder, que serios nos hemos puesto! ¡Que viva el cachondeo y el magreo, que la vida son dos días y no los vamos a perder pensando, hombre, con la cantidad de mozas que hay por el chat! A lo que iba, el caso del Torete y el Vaquilla nos demuestran que la labor social de LA NUEVA LINKARA es encomiable. Vosotros imaginaos lo que pasaría si la NUEVA LINKARA no fomentase el ligoteo indiscriminado: esos jóvenes descarriados, sin un medio para desahogarse, se lanzarían como locos a robar coches y a endrogarse como posesos! ¡Mejor que estén aquí, sentaditos delante de la pantalla, tecleando con una sola mano, en busca de muchachas potentes y sin prejuicios sexuales! ¡Qué lastima que la NUEVA LINKARA no existiera en los años 70! (eso sí, los internautas se llamarían Arpanautas. No veas el cachondeo: mira ese tocando el arpa).

Por eso desde aquí agradezco de todo corazón la gran labor social que realiza la NUEVA LINKARA: ¡Contra el ladrón, ponte condón!

-LO QUE MÁS ME GUSTÓ: Películas sobre la delincuencia juvenil hay a cascoporro. Algunas son obras maestras (Los Olvidados (1950) donde Luis Buñuel retrata sin paños calientes la trágica condición de los sectores más marginales de la sociedad mejicana, extrapolable a cualquier parte del mundo); otras son aberraciones magnas, por ejemplo, Curso 1984 (dirigida dos años antes por Mark L. Lester) en donde unos burguesitos tienen doble personalidad: en casa son hijos modelos, y en la escuela son endemoniados Punks que acaban de salir de Mad Max. Además, también sale un profe que va a la clase con una magnum (que se la robo a Harry el Sucio) y que un día los punkis le matan los conejos del laboratorio, se le va la pinza y secuestra a una clase entera a punta de pistola. ¿y por qué los punkis son tan malos? Pues porque sí, porque son jóvenes, rebeldes y acojonan a la clase media (Los Sex Pistols cantando no eran los mejores pero acojonando al personal fueron únicos); Hay otras películas que a primera vista parecen un mojón pero que en el fondo su planteamiento va por buen camino. Por ejemplo, El Rector (1987, dirigida por Christopher Cain). A primera vista la peli puede parecer una chorrada reaccionaria para lucimiento de James Belushi. Todo lo contrario. Aquí las causas de la delincuencia juvenil se muestran claramente: la pobreza de un barrio marginal, el tráfico de drogas, la inexistencia de un futuro para unos jóvenes que han perdido la esperanza. En esta peli los chavales no son malos “por que sí”. Son víctimas de las condiciones materiales de una sociedad como la norteamericana, con un ultra-capitalismo salvaje y una privatización extrema y cuyo mayor lema es: “ al rico lo que es del rico y el pobre que se las apañe como pueda”.

Sobre “Perros Callejeros” (1977) dirigida por José Antonio de la Loma, se ha comentado muchas cosas. Fue un éxito rotundo de taquilla y su impacto en la sociedad española de la transición fue colosal. La peli es bastante sincera y cruda. No exculpa a los delincuentes pero tampoco los demoniza. Intenta explicar las causas de su comportamiento (y de paso contar una historia entretenida con sus romances, sus despelotes, sus sexor, etc). La peli no es maniquea. También muestra acertadamente los diferentes medios que utiliza la autoridad para atajar el problema: algunos policías se decantan por el diálogo e intentan comprender al delincuente para poder reformarlo. Otros policías solo quieren castigar al culpable y para conseguirlo emplean todo tipo de medio deleznables (la tortura, la intimidación, el abuso de autoridad, etc). Pero el mensaje de la peli es claro: para solucionar el problema es necesario una mayor implicación de los poderes públicos (traducido al castellano antiguo: más dinero para crear instalaciones adecuadas para reformar a los chavales y para contratar personal cualificado (psicólogos, trabajadores sociales, etc). En definitiva, es una película que promueve la reflexión y que propicia el debate.

¿Y sobre la delincuencia juvenil? Pues no es un tema nuevo, la verdad (ni un mal que han traído los inmigrantes, como algunos partidos políticos reaccionarios quieren vender a la sociedad). La “violencia” de los jóvenes es un debate que se reproduce generación tras generación. Hace ya un puñado de cientos de años, en el antiguo Egipto, hay textos de gente viejuna que se queja de que los jóvenes están muy revolucionados y que no hacen caso a sus mayores. Un tema que casi nunca se trata es el susto intrínseco que le tiene un adulto a un joven. Y para ir resumiendo (que luego la gente se queja de que me enrollo como una persiana) (lo cual es totalmente cierto) voy a dejar clara mi postura sobre la delincuencia juvenil y cómo solucionarla: EL CASTIGO POR SÍ SOLO NO SIRVE DE NADA. HAY QUE INTENTAR REFORMAR AL CHAVAL. O sea, el término medio. Los chavales no son angelitos, son responsables de sus actos y deben responder ante la sociedad. Pero metiéndoles en una cárcel no se soluciona el problema. Hay que ver por qué ese chaval en concreto ha cometido un crimen: ¿cuál es su entorno social y familiar? ¿cuál es su nivel económico? La gente no hace las cosas “porque sí”. SIEMPRE hay un motivo (joder, todos los martes lo dice House). Y si quieres solucionar un problema, ve al origen, no al síntoma. Bueno, y aunque me tachen de rojo-masón, el tema de la criminalidad juvenil, como tantos otros problemas actuales, tiene su origen en las contradicciones de nuestro injusto sistema económico, político y social.

Y ya está. Un saludo para todo el mundo.

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Comentarios

Fotografia de RamónRR RamónRR (11/05/2008, 15:13)
+1 -1

Curioso comentario. Solamente destacar una incongruencia: si ya habías destacado que la rebeldía de la juventud es algo que se ha visto a lo largo de toda la historia de la humanidad, ¿por que terminas achacando este hecho a nuestro sistema económico, político y social? No ves que esto ha pasado en todos los sistemas que se han probado a lo largo de la historia. Yo no creo que se pueda conseguir el Mundo feliz, es más, no lo quiero. Y sí, siempre hay un motivo para hacer las cosas, aunque sea el morbo que da hacer cosas prohibidas, que siempre ha acompañada al hombre desde los primeros anales de su historia. Cuando todo va bien, tranquilo que siempre habrá mentes calenturientas que piensen en como sacar tajada de la situación, o por decirlo de otra manera: el pensar seria "ahora que veo a los demás confiados, es el momento de sacar provecho personal". Por desgracia no todo el mundo es bueno. Ojo, quedan excluidos los que actúan así por enfermedad.

Fotografia de Octavio Octavio (11/05/2008, 21:37)
+1 -1

Amigo Ramón.

La juventud es y será siempre rebelde (o sea, más chula que un ocho, contestataria y sin muchas ganas de acatar normas). No obstante, considero que una cosa es esa rebeldía sana y necesaria y otra es la delincuencia juvenil, que tiene su origen en la marginalidad, en el escapismo a través de las drogas, en la explotación repugnante del ser humano, en la ausencia de unos principios y valores solidarios de los poderes públicos y de las capas dirigentes de la sociedad. Quizás a la hora de exponer mis argumentos no fui demasiado claro, pero no importa, lo aclaro ahora: rebeldía juvenil NO es lo mismo que delincuencia juvenil.

Por otro lado, coincido contigo en que un Mundo Feliz es imposible. Tampoco soy de los que piensan que todo el mundo es bueno y la sociedad es la única culpable. Cada persona es un mundo y los hay buena gente y los hay cabrones redomandos. No obstante, para explicar las causas de los males de nuestra sociedad, hay que analizar todos los puntos posibles (y sobre todo las condiciones materiales en las que ha vivido el delincuente) y no solo quedarnos en eso de "es que era un chaval muy malo".

Yo creo que la pregunta no es: "cómo conseguir un mundo perfecto, feliz y megaplástico" sino "como conseguimos un mundo más justo para todos".

En fin, un saludo.

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